Doble clic sobre el text per a reproduir-lo.
Pots imprimir aquesta pàgina fent clic al botó d'impressió:
Article d'opinió
Els articles d'opinió son opinions personals dels nostres socis col·laboradors que no tenen per què representar el sentir ni la linia general de l'AAVV.
Derribar lo que se usa, posponer lo urgente: preguntas inevitables sobre la antigua discoteca de Cubelles
Tipus: OPINIÓ
Data: 26 de desembre de 2025
Escrit originalment per: Pablo
Grup: VÍA PÚBLICA
Introducció
Cuando una administración decide derribar un edificio con cargo a fondos públicos, la urgencia debe estar técnicamente acreditada y públicamente explicada. En Cubelles, el derribo previsto de la antigua discoteca de La Mota sigue generando preguntas. Y ahora hay una más, difícil de ignorar.
Porque ese edificio que se quiere derribar está siendo utilizado actualmente por el propio Ayuntamiento como almacén.
Informació
Un dato que lo cambia todo.
El uso municipal efectivo del inmueble ( La antigua discoteca de la Mota ) desvirtúa cualquier relato de urgencia técnica. Un edificio que se emplea de forma continuada para almacenamiento no puede considerarse, a la vez, un riesgo inminente que exija una actuación inmediata. Si existiera tal riesgo, lo razonable habría sido desalojarlo, señalizarlo o cerrarlo por seguridad. No usarlo.
Este hecho, por sí solo, introduce una contradicción evidente entre la práctica administrativa y la prioridad presupuestaria otorgada al derribo.
Prioridades tras la DANA: lo esencial sigue esperando.
Tras la DANA de julio de 2025, muchos vecinos reclamaron —y siguen reclamando— la reposición urgente del puente y las pasarelas del río Foix, una infraestructura de uso cotidiano, esencial para la movilidad peatonal y el acceso a un espacio natural muy frecuentado. Sin embargo, los recursos disponibles se han destinado, entre otras actuaciones, a un derribo aplazable que no responde a una emergencia acreditada.
La pregunta es directa y legítima: ¿por qué se prioriza derribar un edificio en uso municipal frente a reponer una infraestructura dañada y reclamada por la ciudadanía?
¿Urgencia técnica o conveniencia administrativa?
Hasta la fecha no se ha explicado con detalle:
qué informe técnico justificaría un derribo inmediato,
por qué ese supuesto riesgo convive con un uso municipal ordinario,
ni por qué esta actuación se adelanta a otras claramente urgentes.
Cuando los hechos no encajan con el discurso, la administración debe explicar más, no menos.
La transparencia evita sospechas; la opacidad las alimenta.
En ausencia de explicaciones claras, es normal que surjan dudas ciudadanas: si el edificio se usa, si no hay riesgo inmediato y si, aun así, se acelera el derribo, ¿qué lo hace tan prioritario ahora? ¿Existe una planificación urbanística previa? ¿Se trata de liberar suelo para actuaciones futuras ya previstas? Son preguntas legítimas que solo la información pública puede despejar.
No se trata de afirmar nada, sino de exigir coherencia.
Gobernar también es justificar el orden de las decisiones
Derribar un edificio implica contratos, empresas adjudicatarias y gasto público. Hacerlo antes que reponer una infraestructura esencial dañada por una emergencia exige una justificación reforzada, más aún cuando los fondos proceden de otras administraciones, como la Diputació de Barcelona, que evalúan la proporcionalidad y la coherencia de las prioridades.
Conclusions
Cuando los hechos contradicen la urgencia
Usar un edificio como almacén y, a la vez, presentarlo como urgente derribo no es coherente. Y cuando la coherencia falla, la confianza se resiente. La ciudadanía no pide milagros: pide que lo urgente se haga primero y que lo aplazable no se disfrace de emergencia.
Porque si lo que se derriba se usa, y lo que se necesita sigue sin reponerse, la pregunta no es ideológica. Es de gestión.