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Seis meses después de la inundación de Cubelles: cronología de una negligencia anunciada

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Article d'opinió

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Seis meses después de la inundación de Cubelles: cronología de una negligencia anunciada

Tipus: OPINIÓ

Data: 12 de gener de 2026

Escrit originalment per: Pablo

Grup: MEDI AMBIENT

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Introducció

El 12 de julio de 2025, Cubelles sufrió una inundación que afectó a viviendas, comercios y espacios públicos del casco urbano. Seis meses después, el balance ya no puede limitarse a una descripción meteorológica del episodio. La documentación recopilada, las respuestas oficiales obtenidas y los silencios administrativos permiten afirmar que no se trató de un hecho imprevisible, sino del resultado de una cadena de omisiones y fallos estructurales prolongados en el tiempo.

Este artículo resume lo que ya sabemos, qué irregularidades se han detectado y cuáles serán los siguientes pasos.

Informació

1. Un municipio con planes de emergencia caducados

Uno de los hechos más graves confirmados es que el Plan de Emergencia Municipal (DUPROCIM) de Cubelles se encontraba caducado en el momento de la inundación.
La normativa obliga a que estos planes estén actualizados, operativos y ensayados periódicamente, algo especialmente crítico en municipios con riesgo hidráulico conocido.

Sin embargo, la documentación analizada muestra que:

No constan actualizaciones vigentes del plan.

No se acreditan simulacros reales ni ejercicios operativos recientes.

No se dispone de constancia clara de protocolos efectivos de aviso a la población.

En la práctica, el municipio afrontó un episodio grave sin una herramienta básica de protección civil plenamente operativa.

2. Falta de control y supervisión por parte de las administraciones

La existencia de un plan no es suficiente si no existe control externo. La información recabada apunta a una ausencia de seguimiento efectivo por parte de las administraciones supramunicipales ( proteccio Civil y Agencia Catalana del Aigua ) competentes en protección civil y riesgos.

No consta:

Requerimiento firme para actualizar el plan dentro de plazo.

Medidas coercitivas ante su caducidad prolongada.

Evaluaciones post-emergencia públicas que analicen fallos y responsabilidades.

Este vacío de control convierte la prevención en papel mojado y deja a la ciudadanía en una situación de desprotección estructural.

3. El factor hidráulico: deficiencias conocidas y no corregidas

El análisis técnico posterior ha puesto el foco en el encauzamiento del río Foix y su relación directa con la inundación del casco urbano.

Se han identificado:

Puntos del trazado con cotas inferiores a elementos de contención próximos.

Muretes y estructuras que no actúan como verdadera barrera de protección.

Aperturas y discontinuidades en el sistema de canalización que favorecen retornos e inundaciones laterales.

Lo más relevante es que estas deficiencias ya eran desconocidas. Existen antecedentes documentales, informes técnicos y referencias municipales previas que evidencian que el riesgo estaba perfectamente identificado, pero no corregido.

4. Conocimiento previo del riesgo y antecedentes ignorados

La inundación de julio de 2025 no fue un fenómeno aislado. Existen antecedentes históricos de episodios similares, advertencias públicas y referencias técnicas que señalaban a Cubelles como zona vulnerable.

Aun así:

No se reforzaron las infraestructuras críticas.

No se revisaron los puntos débiles del encauzamiento.

No se tradujo el conocimiento del riesgo en medidas preventivas reales.

Cuando una administración conoce el riesgo y no actúa, deja de hablarse de fatalidad para entrar en el terreno de la responsabilidad.

5. Daños materiales reales, no hipotéticos

Las consecuencias del 12 de julio fueron tangibles y cuantificables:

Viviendas anegadas.

Comercios afectados.

Daños en equipamientos municipales.

Pérdidas económicas directas para vecinos y negocios.

Estos daños no pueden desligarse de la falta de planificación, de la inacción preventiva y de la ausencia de control. No hablamos de escenarios teóricos, sino de perjuicios sufridos por personas concretas.

6. Opacidad tras la emergencia

Lejos de aclarar lo sucedido, la fase posterior a la inundación ha estado marcada por:

Respuestas incompletas a solicitudes de información.

Contradicciones documentales entre distintos escritos oficiales.

Falta de acceso claro a informes técnicos, listados de daños y criterios empleados para su valoración.

Esta opacidad dificulta el análisis público del episodio y erosiona la confianza institucional.

7. Próximo paso: traslado formal de las irregularidades

Ante este escenario, se ha decidido trasladar formalmente las irregularidades detectadas a las distintas administraciones competentes, para que sean analizadas desde los ámbitos:

Administrativo.

Técnico.

Ético.

Y, si procede, jurídico.

No se trata de una acción política ni partidista, sino de un ejercicio de responsabilidad ciudadana: cuando fallan los sistemas de prevención y se producen daños, alguien debe dar explicaciones y adoptar medidas correctoras reales.

Conclusions

Recordar para no repetir

Seis meses después, la pregunta sigue siendo incómoda pero necesaria:
¿Se ha corregido algo sustancial o seguimos igual que antes del 12 de julio de 2025?

Recordar esta inundación no es mirar atrás con rencor, sino mirar adelante con rigor. La prevención de riesgos no se basa en comunicados ni en promesas, sino en planes vigentes, infraestructuras adecuadas y control efectivo.

Cubelles merece seguridad, transparencia y respeto. Y la memoria de lo ocurrido es el primer paso para que no vuelva a repetirse.

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